El Último Viaje es una de las películas más conmovedoras que vas a ver este año y es un enorme abrazo al corazón.
Un documental que se ve simple por fuera, pero por dentro es hermoso, tiene profundidad y una enseñanza acerca de las relaciones padre e hijo. El Último Viaje termina siendo una reflexión sobre la vida, las relaciones familiares e incluso el poder de cómo el más simple sonido nos puede regresar a varias épocas doradas. Un mini spoiler: hay que llevar un paquete de pañuelos desechables porque terminas en un mar de lágrimas.
Den sista resan (por su título original en sueco) no solo es una reflexión acerca de las relaciones padre e hijo, sino también sobre cómo debemos atesorar hasta los momentos más pequeños, por diminutos que sean, en vivir nuestra vida al máximo y en las lecciones de vida que nos dejan grandes maestros (que pueden ser tu propio padre o abuelo). Es una historia sobre el impacto que una persona puede tener en tu vida.
Desde esa persona que está teniendo el peor día de su vida y que, con un simple gesto de amabilidad o algo tan sencillo como un “hola”, le cambias el día. Desde ese maestro en cualquier grado escolar que dejó una huella en tu vida y que te enseñó más de lo que la escuela “dicta” que nos enseñen, esos profesores que realmente valen la pena y cuyas enseñanzas te acompañan de por vida.

Sé que a muchos la palabra “documental” los puede asustar, ya que inmediatamente piensan que van a ver a gente hablar sin sentido todo el tiempo y que se van a aburrir. Este no es el caso con El Último Viaje, ya que la película tiene un gran montaje, es dinámica, llena de transiciones y tiros de cámara tan interesantes que está mucho mejor editada que varios de los blockbusters actuales. Además, el dinamismo de la edición hace que ningún detalle se te escape y que no te aburras ni un segundo.
Además, la historia que nos presenta es una con la que todo el público va a resonar. Ya sea que eres una persona que tiene o tuvo una gran relación con su padre, o una persona que no tiene o tuvo una muy buena relación, el resultado es el mismo: el mensaje va a resonar fuertemente y terminarás en un mar de lágrimas. La historia de Filip y Lars Hammar es una que ya hemos visto antes, pero la forma en la que nos cuentan su historia es donde reside el detalle y la magia de esta cinta.

Nos muestra cómo se puede traer de vuelta el brillo a la vida de Lars, que se había perdido. Algo que es muy habitual en personas de la tercera edad que están en sus últimos años de vida y que nos recuerda la importancia de siempre estar atentos y presentes en la vida de nuestros seres queridos. Cómo el más simple sonido o una palabra clave puede detonar un sinfín de memorias y anécdotas que se creían perdidas con el paso de los años.
Eso sí, y está garantizado: puede que terminen llorando al final de la película, pero el destino y el viaje de este documental les va a dar un buen toque de ternura, se van a reír muchísimo y van a sentir un enorme abrazo en el corazón. Es el tipo de película que necesitamos en tiempos oscuros, y no se van a arrepentir para nada de ir a verla.

Le agradecemos mucho de nuevo a nuestros amigos de Universal Pictures México por la invitación. El Último Viaje llega a cines este 3 de abril y no se la pueden perder.