La Luna está arriba: hermosa, misteriosa, aparentemente inalcanzable. El ciempiés permanece abajo, pegado a la tierra y obligado a recorrerla con todo lo que eso implica. Zafiro Fracturado encontró entre esos dos extremos una manera de hablar con la niña que alguna vez fue.

El resultado es “La Luna y El Ciempiés”, sencillo estrenado el 1 de octubre de 2026 y primer lanzamiento oficial de esta artista independiente de Puerto Rico.

Aunque musicalmente parte del folk y adopta la forma de una canción de cuna, detrás de su aparente delicadeza existe una intención mucho más profunda. Zafiro no la escribió pensando únicamente en provocar calma antes de dormir. Su verdadero destinatario es ese niño interior que permanece escondido en algún rincón de la vida adulta y que, de vez en cuando, todavía necesita ser escuchado.

La canción nació en 2022, cuando la artista comenzó a utilizar la escritura como una manera de ponerle nombre a sus pesares y encontrar consuelo en sus espacios más íntimos.

Cuatro años después pudo finalmente llevarla al estudio con ayuda de Noise.Studio y el productor Andrés López.

Pero para comprender completamente la canción hay que regresar a sus dos protagonistas.

Entre la Luna y la tierra: Zafiro Fracturado debuta con una canción de cuna para sanar al niño interior

La Luna y el ciempiés

Para Zafiro, la Luna representa el territorio de lo mágico: la elegancia, la belleza, aquello que parece imposible de alcanzar. Es también una representación de las aspiraciones que aparecen durante la infancia, cuando todavía imaginamos sin demasiados límites quiénes queremos llegar a ser.

El ciempiés, en cambio, pertenece a la tierra.

Representa lo difícil, lo tangible y la valentía necesaria para atravesar las adversidades. Es el presente cuando no se parece demasiado a aquello que imaginamos de niños. La vida que existe, con sus decisiones acertadas, sus equivocaciones y aquellas partes de nosotros mismos que quizá tardamos demasiado tiempo en aceptar.

La canción surge precisamente cuando esos dos mundos dejan de enfrentarse.

En su proceso personal, Zafiro comenzó a buscar una forma de perdonar a la adulta en la que se convirtió, incluyendo sus errores y el tiempo que siente que se hizo esperar a sí misma antes de permitirse ser feliz. En las letras encontró un lugar donde reconciliar esas dos versiones.

Porque quizá crecer no consiste en abandonar aquella Luna que mirábamos durante la infancia ni en fingir que el suelo nunca ha dolido.

Tal vez necesitamos ambas cosas.

La imaginación que nos permite visualizar una realidad distinta y la fortaleza necesaria para caminar hacia ella.

Esa dualidad convierte a “La Luna y El Ciempiés” en algo más cercano a una conversación íntima que a una canción de cuna tradicional. Su frase final funciona, según la propia artista, como una invitación a entrar en ese espacio interior donde todavía espera el niño o la niña que alguna vez fuimos.

No para regresar al pasado, sino para hablar finalmente con él.

El primer capítulo de Zafiro Fracturado

El lanzamiento tiene además un significado especial: “La Luna y El Ciempiés” es el primer sencillo oficial de Zafiro Fracturado.

A sus 27 años, la artista puertorriqueña comienza públicamente un proyecto que lleva mucho más tiempo construyéndose en privado. Aunque ha escrito canciones durante años, este estreno representa el momento en que esas composiciones empiezan finalmente a abandonar su espacio personal para encontrarse con otras personas.

Y ya existe una dirección para lo que viene.

Zafiro describe parte de su futura obra como “música para sanar el alma”, aunque también prepara canciones nacidas desde la resistencia. Ambas vertientes parecen convivir naturalmente bajo una frase que ha convertido en su lema:

“Cantando mi verdad, existiendo en la resistencia”.

Quizá por eso resulte tan apropiado que su historia discográfica comience precisamente con una canción sobre aceptar quiénes somos.

Antes de pensar en llegar muy lejos, Zafiro Fracturado eligió regresar a hablar con aquella niña que seguía esperando.

Y entre una Luna imposible y un pequeño ciempiés avanzando sobre la tierra, encontró finalmente un punto donde ambas podían encontrarse.