Al hablar de la historia oficial del punk, es común que la mayoría de las veces se apunte a ese pequeño grupo de nombres que hemos oido y repasado hasta el cansancio. Ya todos sabemos de la irreverencia inglesa de los Pistols, el desenfado norteamericano de Los Ramones, de los convulsos Stooges, sin embargo, pareciera que el hilo conductor solo quisiera apuntar hacia la misma dirección, ahí, donde una gran cantidad de documentales, antologías y playlists se han creado, posiblemente en un afán de intentar condensar una escena que, en realidad, nunca fue tan homogénea para empezar.

Ese relato (bastante simplificado), sin duda alguna, redujo aún más el papel de las mujeres en ese lapso histórico dejando unas cuantas figuras canónicas, que si bien, fueron cruciales, tan solo se limita a poner unas pocas en el centro, dejando fuera del foco una red mucho más compleja de artistas que no solo participaron en el movimiento, sino que ayudaron a reestructurar y ampliar la dirección estética, política y sonora del mismo.

Antes de que el feminismo punk adoptara consignas claras en los noventa, antes incluso de que el término riot grrrl existiera, ya había mujeres que estaban reconfigurando la intensidad del punk desde lugares incómodos: desde el sarcasmo, la experimentación, la crudeza corporal o la crítica social sin adornos, haciéndolo desde el ruido, desde esa urgencia de explorar una crudeza artística y salvaje, (impensable para esas épocas) y ponerla sobre el escenario.

Antes del riot grrrl: la primera insurrección femenina del punk

Poly Styrene

Cuando Poly Styrene apareció al frente de X-Ray Spex a finales de los setenta, su presencia desarmaba varios códigos simultáneamente, pues no respondía al molde glamoroso del rock ni a la estética anarquista, autodestructiva que el punk británico empezaba a convertir en marca registrada.

Su voz aguda y cortante parecía siempre a punto de romperse, como si cada frase estuviera empujando el límite físico del cuerpo. Pero lo verdaderamente radical estaba en las canciones que desmontaban la lógica consumista, la obsesión por la imagen y la fabricación de identidades juveniles y esto, en un momento en que el punk todavía estaba descubriendo su propia filosofía, por lo que podría decirse que Styrene ya estaba señalando el capitalismo cultural que lo rodeaba.

Penelope Houston

En la costa oeste, la escena punk de San Francisco tenía un tono distinto al de Nueva York o Londres. Una menos teatral y más frontal. Precisamente dentro de ese entorno, Penelope Houston convirtió a The Avengers en uno de los proyectos más intensos de la primera ola.

¿Por qué? Porque Houston no escribía en metáforas; lo hacía desde la confrontación directa. Las canciones de The Avengers hablaban de alienación política, control social y violencia estructural sin esa distancia irónica que caracterizaba a otras bandas de la época.

En cuanto a su presencia en el escenario, era cruda e inquisitiva. Para Penelope, no habia un público al que seducir. Más bien parecía buscar examinarlo y hacerles cuestionarse el status quo de las cosas, introduciendo una dimensión crítica que el punk tardaría años en procesar.

Alice Bag

En Los Ángeles, la escena punk se desarrollaba en espacios pequeños, intensos y muchas veces violentos. En ese entorno surgió Alice Bag, líder de The Bags.

Alice Bag pudo transformar su experiencia personal y contexto social marcados por violencia doméstica y discriminación cultural en una forma de presencia escénica que sencillamente no buscaba aprobación y esto se veía reflejado en su forma de cantar, misma que no buscaba impacto, más bien confrontar.

Mucho antes de que el discurso feminista se volviera explícito dentro del punk, Bag ya estaba planteando una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando el escenario deja de ser un lugar de espectáculo y se convierte en un espacio de liberación física?

Lora Logic

Si el punk inicial consistía en simplificar el rock hasta su núcleo más agresivo, Lora Logic decidió hacer algo distinto y repensarlo desde adentro.

Primero como miembro de X-Ray Spex y luego al frente de Essential Logic, Lora introdujo un instrumento casi impensable dentro del punk: el saxofón. Pero no lo utilizó como elemento decorativo; lo convirtió en un dispositivo de ruptura.

Sus composiciones evitaban la linealidad y parecían moverse en espiral, mezclando ritmos irregulares con estructuras abiertas. En lugar de reforzar la energía del punk, la desviaban hacia algo más extraño.

En retrospectiva, lo que hizo Lora Logic fue abrir una puerta que más tarde atravesaría el post-punk experimental.

Honey Bane

Vocalista de los Fatal Microbes y una de las principales voceras de la vertiente más austera del punk británico: el anarco punk.

A diferencia de muchas figuras del punk que provenían del circuito de clubes o del rock previo, Bane emergió directamente de la comunidad formada alrededor del colectivo artístico Crass, un espacio que mezclaba política, arte gráfico, publicaciones DIY y organización comunitaria. Aquí la música era apenas una parte del mensaje.

Lo singular de Honey Bane era su edad. Cuando comenzó a grabar y presentarse en vivo era apenas una adolescente, pero su presencia no se apoyaba en la provocación ni en el escándalo que muchas veces acompañaba al punk mediático. Su voz tenía algo más inquietante: una claridad frontal, cuya presencia sugería que el punk también podia ser una herramienta para quienes todavía no tenían lugar dentro de las estructuras sociales que ese mismo movimiento criticaba.

Lydia Lunch

En Nueva York, a finales de los setenta, el punk empezó a fragmentarse. Una de esas fracturas dio origen a la escena no wave, donde la agresividad sonora se radicalizó hasta casi desaparecer como música y justo ahí es donde entra Lydia Lunch y su banda Teenage Jesus and the Jerks.

Hablamos de canciones que ardían rápido, que te golpeaban antes de siquiera darte cuenta de lo que haía ocurrido. Breves, abrasivas y casi antimusicales y la principal arma de Lunch era su voz que utilizaba como si fuera un instrumento de percusión emocional sin melodía que suavizara el impacto.

Exene Cervenka

Mientras algunas vertientes del punk apostaban por la destrucción total del lenguaje musical, Exene Cervenka se atrevió a darle una sensibilidad distinta al interior de la escena angelina con su banda X.

Sus letras tenían una cualidad casi literaria, pero sin abandonar la crudeza del punk. Historias de amor fallido, ciudades en decadencia y personajes al borde del colapso emocional aparecían en canciones que combinaban energía punk con raíces del rockabilly y la música americana. Aquí, la intensidad del punk ya no dependía únicamente de la velocidad o el volumen, sino que nos hizo darnos cuenta que el punk podía estar en cualquier cosa, incluso en la mirada poética sobre la descomposición urbana.