La cantautora canadiense Katie Tupper acaba de estrenar su álbum Greyhound, un proyecto que ya se perfila como una de las promesas más frescas del neo-soul actual. Con una vibra íntima, honesta y emocionalmente directa, el disco conecta perfecto con una generación que no le tiene miedo a hablar de lo que siente, de lo que duele y de lo que transforma. Greyhound no busca impresionar: busca ser real, y ahí está su fuerza.
Con claras influencias soul, indie y R&B, el álbum se construye sobre una estética cálida y envolvente, donde la voz ahumada de Katie Tupper se vuelve el centro de todo. Su interpretación transmite vulnerabilidad sin filtros, como si cada canción fuera una conversación a medianoche, de esas que solo tienes con alguien en quien confías. No hay poses ni personajes: solo emociones crudas y sinceras.

Los 11 tracks funcionan como confesiones abiertas, pequeñas historias que se sienten personales pero universales. Greyhound reflexiona sobre relaciones, expectativas, crecimiento emocional y ese proceso incómodo pero necesario de dejar cosas atrás. Es un disco que acompaña procesos: rupturas, cambios, despedidas y nuevas versiones de uno mismo.
“Los perros creen que están persiguiendo algo alcanzable, pero por diseño siempre estará ligeramente por delante de ellos. Esto me hizo pensar en mis relaciones y en cómo actúo en el mundo. A menudo soy tanto el galgo como el señuelo: persigo algo inalcanzable y soy lo que no se puede atrapar”. – Katie Tupper
El álbum también expande el universo sonoro que Katie ya venía construyendo con sencillos como “Right Hand Man”, “Jeans”, “Original Thoughts”, “Tennessee Heat”, manteniendo un equilibrio perfecto entre calidez, groove y sensibilidad. Cada canción fluye de forma orgánica, creando una experiencia continua que se siente más como un viaje emocional que como una simple lista de tracks.








