¿Por qué los juicios de Núremberg siguen siendo tan relevantes en la actualidad?
A veces, cuando escuchamos hablar de cosas que pasaron hace ochenta años, sentimos que son puras historias que ya no tienen nada que ver con nosotros. Pero la verdad es que, lo que pasó en los Juicios de Núremberg es la razón por la que hoy, el mundo tiene un sentido de justicia. Tan sólo imagínate: se acababa la Segunda Guerra Mundial y todo era un caos total, puro dolor y ruinas. No se podía nada más decir “ni modo, ya sucedió”. Se necesitaba que alguien diera la cara, que alguien fuera juzgado por estos crímenes atroces en contra de la humanidad. Fue ahí donde nació un proceso que nos cambió a todos para siempre.
Si quieres sentir de cerca ese peso en el pecho y entender por qué fue tan importante, tienes que ver Núremberg: el juicio del siglo. No es solo una película para pasar el rato; es una mirada muy humana que nos recuerda que no podemos dejar que la memoria se nos escape de las manos.

El día que los “intocables” tuvieron que rendir cuentas
Núremberg es considerado como el primer tribunal internacional de la historia. Antes de eso, los que mandaban hacían y destruían todo a su antojo, y si perdían una guerra, pues ahí quedaba la cosa. Pero aquí, por primera vez, el mundo se puso de acuerdo para decir: “¡Esto no se queda así!”.
Sentaron en el banquillo a 22 altos mandos del régimen nazi. Y no fueron soldados comunes; eran los que movían todos los hilos, los que planearon y permitieron las peores cosas que el siglo XX vio. Ver a esos hombres poderosos frente a un juez le enseñó al planeta entero que nadie, por más medallas o poder que tenga, puede pisotear a la humanidad sin pagar las consecuencias.

Reglas nuevas escritas con el corazón y la ley
En esos juicios se inventaron formas de justicia que hoy nos protegen a todos. Se empezó a hablar de “crímenes contra la humanidad”, un término que nos recuerda que hay actos tan feos que no solo le pegan a una víctima, sino que nos hieren a todos como especie, en la que uno realmente cree en la deshumanización de la sociedad
Pero lo más importante, y lo que de verdad nos hace reflexionar, es que en estos juicios se acabo el pretexto de: “yo solo seguía órdenes”. Los jueces pusieron los puntos sobre la mesa: seguir una orden no te quita la culpa si lo que estás haciendo es una maldad, un crimen contra la humanidad. Eso nos obliga a pensar en nuestra propia responsabilidad. Al final del día, cada quien es dueño de sus actos, no podemos escondernos detrás de un jefe para hacerle daño a los demás y justificarse con eso.

Que no se nos olvide el horror
Otra cosa en la que sentó un enorme precedente es que Núremberg sirvió para sacar a la luz todo el horror del Holocausto. Ahí no hubo de que “yo no sabía” o “son exageraciones”. Se presentaron pruebas, archivos y testimonios que mostraron la magnitud de la tragedia. Fue el momento en que el mundo tuvo que abrir los ojos y ver la oscuridad de la que somos capaces si nos gana el odio y la división. Documentar todo eso fue un acto de respeto para las víctimas, para que su historia nunca se pierda.

Un eco que todavía resuena
A ocho décadas de estos acontecimientos, Núremberg no es solo un recuerdo; es un símbolo de justicia y responsabilidad colectiva. Si hoy existen leyes internacionales que persiguen a los que abusan del poder, es porque en esas salas de juicio se plantó la semilla. Es un recordatorio de que la memoria es lo único que nos mantiene despiertos para que la historia no se vuelva a repetir. Porque, al final, la justicia es lo único que nos queda para sanar las heridas del pasado.
Núremberg: el juicio del siglo ya se encuentra disponible en las salas de cines de México. ¿Qué esperas para verla en tu cine favorito?








