Hay canciones que nacen de una historia de amor. Otras, de una pérdida. “Chapis”, el nuevo sencillo de Ojos Obsidiana, consigue reunir ambas cosas en una obra delicada y profundamente humana. Inspirada en la despedida de la gata que acompañó a la artista durante gran parte de su vida, la canción trasciende la experiencia personal para convertirse en un homenaje a todos esos vínculos que siguen iluminándonos incluso cuando ya no están físicamente.

Detrás de Ojos Obsidiana está una artista mexicana que, desde Alemania, ha encontrado una nueva manera de compartir su mundo interior. Su propuesta navega entre el art pop, el dream pop y el shimmer pop, construyendo paisajes sonoros donde cada textura y cada detalle parecen diseñados para invitar a la contemplación.

La música siempre estuvo presente en su vida. Creció escuchando desde Andrea Bocelli y Vivaldi hasta Franco de Vita, Silvio Rodríguez, The Beatles y Creedence Clearwater Revival, una mezcla de influencias que despertó desde muy pequeña una sensibilidad especial por las emociones y la composición. Su padre, guitarrista y compositor, también fue una pieza clave en ese camino, mostrándole que escribir canciones podía ser una forma natural de entender el mundo.

Años después formó, junto a Sebastián Rodríguez, el proyecto independiente Mr. Walton, donde ambos se involucraban en prácticamente todos los procesos creativos, desde la composición y producción hasta el diseño gráfico y la difusión. Tras la disolución del proyecto en 2021, su vida dio un giro importante: terminó sus estudios en Comunicación Visual, se mudó a Alemania, formó una familia y se convirtió en madre.

Aunque durante ese periodo la música quedó en pausa, nunca dejó de escribir.

Ojos Obsidiana transforma el duelo en un refugio sonoro con “Chapis”

Fue gracias a una colaboración con Andrea Álvarez (Xàtiva) que encontró el impulso para regresar con una nueva identidad artística: Ojos Obsidiana, un proyecto más íntimo, maduro y conectado con su realidad actual.

Ese nuevo comienzo encuentra uno de sus momentos más emotivos en “Chapis”.

La canción nace de una despedida que nunca pudo ocurrir. Mientras vivía en Alemania, recibió la noticia de que Chapis, la gata que la había acompañado desde los siete años, había desaparecido y posteriormente fallecido. La distancia le impidió despedirse, convirtiendo ese vacío en el punto de partida de una composición profundamente honesta.

Sin embargo, “Chapis” no habla únicamente del duelo. También habla del agradecimiento. De esas presencias que permanecen en nosotros mucho después de haberse ido y que terminan moldeando quienes somos.

La producción comenzó en Múnich durante 2021, pero quedó suspendida mientras la artista atravesaba la maternidad y una nueva etapa personal. Cinco años después retomó el proyecto desde otra perspectiva, regrabando las voces en su home studio y finalizando la mezcla y el máster junto al productor Pasquale Vitali. El paso del tiempo no solo transformó la producción; también cambió el significado emocional de la canción.

El resultado es una obra que invita a detenerse en medio del ruido cotidiano y reconciliarse con los recuerdos. Una pieza donde las atmósferas etéreas envuelven una historia íntima capaz de conectar con cualquiera que haya experimentado la pérdida de un ser querido, humano o animal.

Con “Chapis”, Ojos Obsidiana continúa construyendo una propuesta donde la sensibilidad no es una debilidad, sino el motor creativo que impulsa cada canción. Una artista que entiende que la música también puede ser un lugar seguro para recordar, sanar y agradecer.