Hay discos que se escuchan de día… y otros que solo tienen sentido cuando la noche ya hizo lo suyo.
Con “Madrugada”, su nuevo EP disponible el 20 de marzo, Péarliz construye un universo sonoro que vive justo en ese punto: entre el exceso, el deseo y el vacío que llega después.
El proyecto, liderado por Adrián Péarliz, profundiza en una identidad que mezcla indie rock y post-punk, con una estética cruda y envolvente. Para entenderlo fácil: imagina un cruce entre la intensidad de Queens of the Stone Age y el filo nocturno de Arctic Monkeys… pero a las 3 de la mañana, cuando todo suena distinto.
“Madrugada” no es solo un EP, es un retrato emocional. A lo largo de sus canciones aparece un personaje que se refugia en el exceso —en la fiesta, en el ruido, en el deseo— como forma de escapar. Pero inevitablemente, llega el momento de enfrentarse al silencio, al arrepentimiento y a ese vacío que siempre termina alcanzando.

Y esa dualidad no solo está en las letras, también en el sonido. El EP fue grabado en La Madriguera, en sesiones nocturnas cargadas de energía, caos y creatividad. Como el propio artista lo describe: “muchos equipos, gente, todos los vicios… el disco suena a eso”. Y sí, se siente.
Desde 2019, Péarliz ha venido construyendo su camino dentro de la escena del rock ecuatoriano, llevando su música a festivales y escenarios tanto en Ecuador como en Bogotá. “Madrugada” marca un paso más sólido en esa evolución: más definido, más arriesgado y más honesto.
Este no es un EP para escuchar de fondo. Es para sumergirse.
Y la historia no termina ahí: el universo de “Madrugada” seguirá expandiéndose con el estreno de su videoclip el 29 de marzo.








