En una época donde gran parte de la música parece diseñada para encajar en algoritmos, Piroklástica de Belgrado apuesta por algo mucho más arriesgado: sonar exactamente como quieren sonar.

La banda originaria de Tarragona, España, presenta “Alter Ego”, su primer álbum de estudio, un trabajo lanzado en 2025 a través de Records DK que funciona como una carta de presentación tan directa como impredecible. Y quizá lo más interesante es que fue grabado completamente en directo, una decisión que le aporta una energía orgánica cada vez más difícil de encontrar en las producciones modernas.

Formada por Claudia Rosich en la voz, Eva Bordas en sintetizadores, Raül Roselló en bajo y voz, Manel Costa en batería, además de Marcel Rosich y Josep Batalla en guitarras, la agrupación construye una propuesta donde el indie rock convive con atmósferas oscuras, pasajes introspectivos y momentos de explosión emocional.

Desde la primera escucha queda claro que Piroklástica de Belgrado no busca seguir fórmulas establecidas. Su música parece moverse constantemente entre la tensión y la liberación, entre la delicadeza melódica y la intensidad de las guitarras.

Uno de los sencillos más representativos del álbum es “Locura en la Partitura”, una canción que funciona como una excelente introducción al universo sonoro de la banda. Aquí, la energía de la grabación en vivo juega un papel fundamental, permitiendo que cada instrumento respire con naturalidad mientras la canción avanza entre cambios de intensidad y una sensación permanente de movimiento.

 

Por otro lado, “Alter Ego”, tema que da nombre al disco, muestra uno de los lados más profundos y oscuros del proyecto. Construida sobre una atmósfera cargada de tensión emocional, la canción desarrolla un mensaje potente sobre identidad y confrontación interna. Sin embargo, es en sus minutos finales donde encuentra su momento más memorable: un extenso solo de guitarra que crece progresivamente hasta convertirse en el auténtico clímax emocional del tema.

 

Y luego aparece “Ginebra sin Love”, quizá uno de los títulos más llamativos del álbum. La canción mezcla melancolía, ironía y sensibilidad alternativa en una combinación que encaja perfectamente dentro del carácter impredecible de la banda. Hay algo cinematográfico en su desarrollo, como si cada acorde acompañara una historia que se niega a resolverse fácilmente.

 

Lo que hace especial a Alter Ego es precisamente esa sensación de autenticidad. No parece un disco construido para perseguir tendencias ni para sonar perfecto. Se siente más bien como una fotografía honesta de una banda encontrando su voz y decidiendo mostrarla sin filtros.

Y eso tiene mucho valor.

Porque en ocasiones, los mejores debuts no son los más pulidos, sino aquellos donde todavía se puede escuchar el riesgo, la búsqueda y la personalidad latiendo detrás de cada canción.

Con Alter Ego, Piroklástica de Belgrado deja claro que tiene algo que decir. Y, afortunadamente, lo hace a su manera.