Pinocho es una lección de ética, moral y aceptación.

Por: Alejandra Sosa Aldasoro.

Risas, bailes y aplausos de los niños inundaron las butacas de cine, como si de un espectáculo circense en vivo se tratara. La razón es que Pinocho ha vuelto una vez más a la pantalla grande, por sexta vez en lo que va de este siglo -incluyendo la galardonada adaptación del mexicano Guillermo del Toro y el live action de Disney, que pasó sin pena ni gloria con Tom Hanks en el papel de Gepetto-.

En este 2026 lo hace con su versión más famosa entre los rusos: “La llave de Oro”, una adaptación realizada por el escritor Alekséi Tolstói, que también fue llevada al cine en una versión musical en el año de 1975, hoy es considerada película de culto y es conocida comercialmente como “Las Aventuras de Buratino”.

Su nombre deriva de la palabra burattino, que en italiano significa marioneta con hilos. En el cuento original de Carlo Collodi -famoso por la versión animada de Disney de 1940- nuestro protagonista nace así, hecho de madera y manejado por su creador para, después de muchas lecciones en su corta vida y a través de su hada madrina, convertirse en un niño de verdad.

Pinocho (Reseña)
Fotograma cortesía de: Corazón Films.

En este filme, nuestro pequeño protagonista nunca aparece como un títere. Sin embargo, aunque los hilos que lo manipulan no son visibles, son algunos adultos quienes cumplen con esa misma función, la de manejar a Pinocho a su antojo y para su propio beneficio, aprovechándose siempre de esa ingenuidad que caracteriza a todo ser humano en la etapa de la infancia.

Entre música festiva -que fue compuesta por Alexéi Ríbnikov para la versión original-, escenarios coloridos, personajes entrañables y un diseño de vestuario a la altura del ballet más célebre del mundo, es la inocencia -la misma con la que nacemos todos-, la que salva a Pinocho de elegir un mal camino en la vida.

Con muchas enseñanzas, como las que se leen en el libro original de Collodi y en la versión de Tolstói, a lo largo de los 102 minutos de esta historia, el espectador entiende, a veces con analogías y otras de manera muy directa, que no es necesario encontrar una llave de oro para abrirse un mundo de posibilidades porque en realidad, esa llave la tenemos todos dentro.

Al final, como en todas sus adaptaciones, es el amor de su creador y de quienes hacen hermandad con él lo que llevan a Pinocho a ser libre. Porque ser libre es quitarse cualquier atadura al, por sobre todas las cosas, aceptarse y amarse a sí mismo.

Pinocho (Reseña)
Fotograma cortesía de: Corazón Films.

La nueva película de Corazón Films, Pinocho, llega a cines este 19 de marzo y es una aventura en familia que no se pueden perder.