La espera ha terminado: Olivia Rodrigo, una de las voces más sonadas del pop actual, esta a punto de llegar a México con su aclamada gira Guts World Tour: Spilled!. La cita son los dias 2 y 3 de abril de 2025 en el Estadio GNP Seguros.
Esta será la primera vez que la cantante se presente en el país como acto solista en la capital mexicana y que en su primera fecha, logró un sold out inmediato, por lo que rápidamente abrió una segunda fecha en el mismo recinto. Esto confirma lo que ya sabíamos: Olivia tiene una base de fans sólida y apasionada en nuestro país y hoy, aprovechando la cercania de su esperadísimo show queremos hablar de sus dos albumes que la han consolidado en la mira de la las promesas del pop actual.
Desde el lanzamiento de SOUR en 2021, Olivia Rodrigo ha sido aclamada como una de las artistas pop más influyentes de su generación. Su debut la consolidó rápidamente, pero con GUTS (2023), una pregunta surgió: ¿Olivia está construyendo un sonido propio o sigue en búsqueda de su identidad artística?
Ambos álbumes son poderosos en su narrativa y producción, pero marcan diferencias clave en sonido, composición y madurez artística. ¿Cuál de los dos representa mejor a Olivia Rodrigo?
El debut con SOUR: el desamor adolescente convertido en himnos virales
Cuando SOUR llegó en 2021, se sintió como un álbum salido del diario de una adolescente rota. Olivia Rodrigo canalizó el dolor de una ruptura en canciones que iban desde la melancolía hasta el enojo explosivo.
El disco se caracterizó por su diversidad sonora. “drivers license” y “traitor” exploraban el desamor con una producción etérea y minimalista, mientras que temas como “good 4 u” recuperaban el pop-punk de los 2000 con una energía que recordaba a Avril Lavigne y Paramore.
Pero más allá del sonido, SOUR se volvió un fenómeno porque capturó la angustia adolescente de una generación con una honestidad brutal. No era un álbum conceptual ni un proyecto revolucionario en términos de producción, pero sí un disco que hablaba de emociones reales, resonando con una audiencia que encontró en Olivia una voz que les hablara directamente.
El desafío del segundo álbum: GUTS y la madurez creativa
El gran reto de cualquier artista después de un debut exitoso es demostrar que puede evolucionar sin perder su esencia. GUTS llegó con esa presión, y lo hizo con un enfoque más audaz y ambicioso.
En este disco, Olivia Rodrigo expandió su sonido sin miedo a experimentar con estructuras y géneros más marcados. Canciones como “vampire” muestran una producción más elaborada, con crescendos dramáticos y una interpretación vocal intensa, mientras que “bad idea right?” juega con un tono irónico y despreocupado, evocando el indie rock de los 90.
En comparación con SOUR, GUTS se siente más caótico y, de cierta manera, más auténtico en su exploración de emociones más allá del desamor. Olivia no solo canta sobre rupturas, sino también sobre la ansiedad de crecer, la presión de la fama, la toxicidad en las relaciones y la autoimagen.
Temas como “logical” o “making the bed” reflejan una introspección más profunda, mientras que “all-american bitch” y “ballad of a homeschooled girl” muestran un lado más sarcástico y enérgico, con influencias muy claras de punk.
¿El verdadero sonido de Olivia Rodrigo?
Si bien SOUR fue un álbum emocionalmente inmediato y fácil de digerir, GUTS se siente como un trabajo más experimental y personal. Ambos discos comparten el sello de Olivia: letras confesionales, una combinación de baladas pop y rock alternativo, pero sobre todo, una voz que transmite vulnerabilidad en una era donde se trata de visibilizar como parte de la experiencia humana.
SOUR, por su parte, fue un reflejo de una adolescente atravesando su primera gran ruptura, GUTS es la declaración de una joven artista que enfrenta las complejidades de la adultez temprana.
Entonces, ¿cuál es su verdadero sonido? Quizá la respuesta es que Olivia Rodrigo todavía lo está construyendo. Su evolución ha sido natural, sin forzar una identidad prefabricada, y eso es lo que la hace destacar. Olivia no tiene miedo de seguir explorando quién es, tanto en la música como en la vida. Y eso, más que un sonido fijo, es lo que realmente define su arte.