Hay artistas que hacen canciones para sonar bien. Y luego están proyectos como Stold, donde cada track parece funcionar más como una ventana hacia pensamientos, emociones y paisajes internos difíciles de explicar con palabras normales.
Detrás de este alter ego se encuentra Harold Steven Jiménez González, artista originario de Tunja, Colombia, nacido en 2005 y perteneciente a una nueva generación de músicos que entienden la música no solo como entretenimiento, sino como una forma de construir universos completos.
Moviéndose entre el Pop Rap, el R&B y el Trap, Stold ha desarrollado una identidad marcada por sonidos oscuros, atmósferas introspectivas y una sensibilidad emocional que atraviesa cada producción. Pero lo interesante es que su propuesta no se limita únicamente a interpretar canciones: también trabaja como productor, beatmaker y compositor, dejando una visión completamente personal en cada detalle de su música.
Su más reciente lanzamiento, publicado el pasado 8 de mayo bajo el sello Dark Recordings Clan, representa uno de los pasos más importantes de su carrera hasta ahora.
El EP —compuesto por seis canciones— funciona casi como una declaración artística sobre quién es Stold y hacia dónde quiere llevar su sonido. Aquí, las melodías melancólicas, los beats envolventes y las letras cargadas de introspección construyen una experiencia que se siente más cercana a una confesión nocturna que a un lanzamiento convencional de trap.
Hay algo muy cinematográfico en la forma en que Stold trabaja sus atmósferas. Cada canción parece diseñada para sumergir al oyente en estados emocionales específicos: ansiedad, nostalgia, vacío, desconexión o búsqueda personal. Pero lejos de sonar artificialmente dramático, el proyecto mantiene una honestidad que conecta precisamente porque no intenta disfrazar sus grietas.
Musicalmente, el EP encuentra equilibrio entre la sensibilidad melódica del R&B moderno y la crudeza emocional del trap introspectivo, creando un sonido que se siente contemporáneo, pero al mismo tiempo profundamente personal.
Y quizás ahí está la verdadera fortaleza de Stold: en entender que hoy, más que perfección, muchas personas buscan música donde puedan reconocerse emocionalmente.
En una escena saturada de fórmulas repetidas y personajes construidos para encajar en tendencias rápidas, Stold apuesta por algo mucho más complejo: mostrar vulnerabilidad desde la oscuridad, sin necesidad de suavizarla.
Y viendo el nivel de identidad que ya transmite este nuevo EP, queda claro que apenas estamos viendo el comienzo de un proyecto con muchísimo por decir.








