Hay canciones que se escuchan… y otras que se contemplan.
Con “Tinta”, su nuevo sencillo junto a Good Vice Crew, Miguel Guevara propone una experiencia donde la música se siente como pintura: íntima, sensual y llena de matices.
Inspirada en el arte renacentista, la canción transforma el deseo en imagen. Aquí, la seducción no se dice de frente, se dibuja. Cada verso funciona como un trazo, cada armonía como una sombra, cada silencio como un espacio en blanco que invita a imaginar. Es un juego delicado entre lo visual y lo sonoro, donde la sensualidad se construye desde la poesía.
“Tinta” marca además el inicio de una nueva etapa en el proyecto de Miguel Guevara. Después de una trayectoria que lo ha llevado a escenarios internacionales —incluyendo una reciente temporada recorriendo el Mediterráneo como músico—, el artista colombiano regresa con una propuesta más arriesgada en sonido, pero fiel a su esencia: música hecha desde lo íntimo, lo artesanal y lo honesto.
Su formación es tan sólida como diversa. Desde el violín a los seis años hasta el piano con enfoque en jazz, pasando por su participación en la Orquesta Nueva Filarmonía y colaboraciones con artistas como Kany García, Camilo o Pablo Alborán, Miguel ha construido un lenguaje musical propio que combina técnica, sensibilidad y narrativa.
En este nuevo sencillo, el acompañamiento de Good Vice Crew potencia esa búsqueda sonora, aportando una producción contemporánea que envuelve la canción sin quitarle protagonismo a la emoción.
“Tinta” no es una canción que busca impresionar desde el exceso, sino seducir desde el detalle. Es un recordatorio de que, en la música —como en la pintura—, a veces lo más poderoso está en lo que se sugiere y no en lo que se muestra.








