William Garrett no escribe canciones: dibuja paisajes. Desde Estados Unidos, este artista transforma emociones complejas en piezas delicadas, casi etéreas, donde cada acorde parece suspendido en el aire y cada palabra cae con la precisión de una gota que no se puede evitar.
En temas como “Hot Air Balloon”, “In Other Words” y “The City”, William mezcla el indie pop con destellos folk y una sensibilidad que lo vuelve único. Su música suena a despedida tranquila, a esperanza que no grita, a caminar por una ciudad vacía con auriculares puestos y mil pensamientos al mismo tiempo.
Hay una ligereza intencional en su estilo. No porque sea superficial, sino porque sabe cómo dejar espacio: para respirar, para recordar, para sentir. Sus canciones flotan como globos de aire caliente sobre un cielo incierto, llevándote a lugares internos que creías olvidados.
William Garrett es ideal para quien busca más que entretenimiento: busca conexión. Sus letras tocan lo cotidiano, lo humano, lo no resuelto. Y lo hacen sin dramatismo excesivo, pero con una honestidad que desarma. Escucharlo es como tener una charla honesta contigo mismo, pero en forma de canción.
Si te gusta la música que acompaña sin invadir, que suena suave pero te deja pensando durante días, este es el artista que estabas esperando. Dale play. Quizás no sabías que lo necesitabas… pero ahora ya no vas a querer soltarlo.








