¿Cómo vivirías tu vida si pudieras congelar el mundo y caminar en medio de un instante eterno? Esto es La Ladrona del Tiempo.

Por: Salvador Rubio.

“El tiempo es algo que nunca podemos alcanzar. Pero, al final… el tiempo siempre nos alcanza a todos”.

Con esta poderosa premisa inicia 时间之子 (Shíjiān zhī zǐ) / La ladrona del tiempo, una joya de la animación china contemporánea. Esta mágica fantasía ha tenido una recepción excelente en festivales internacionales de género como Sitges, Annecy y el Festival Fantasía, donde ganó el premio a la Mejor Película de Animación.

La película es el debut como directores y guionistas de la dupla compuesta por Ao Yu y Zhou Tienan, bajo la dirección general de Liu Kuo, quienes trabajaron previamente en el guion de la aclamada película The Wind Guardians de 2018. La trama sigue a Qianxiao, una chica alegre de un humilde pueblo pesquero que, tras un accidente, queda inconsciente sin saber que un misterioso artefacto de origen místico la ha elegido como su portadora.

Al despertar y descubrir que posee el poder de detener las manecillas del mundo, se encuentra con Diecisiete (Shiqi), un frío asesino de la mafia enviado para recuperarlo; ella reconoce que el dispositivo no le pertenece, sin embargo, logra negociar un pacto: le permitirá usar el artefacto durante solo 24 horas antes de devolverlo.

A partir de este trato nacen sus aventuras donde ella, envuelta en una conmovedora inocencia, no se da cuenta de que en realidad están bajo el asedio de los mafiosos, ni de que Diecisiete la está protegiendo en secreto mientras cumple su palabra. Así, la película evoluciona de una singular alianza hacia un romance fantástico y profundo sobre el valor del tiempo efímero y la inevitabilidad de las despedidas.

La Ladrona del Tiempo (Reseña)
Fotograma cortesía de: Cine Caníbal.

La película utiliza una animación en tres dimensiones de última generación que busca un equilibrio muy preciso entre el realismo de las texturas (el agua del pueblo pesquero, la iluminación de la gran ciudad) y la estética estilizada del donghua (la animación china). Visualmente, la cinta juega con dos paletas de colores muy marcadas: por un lado, la calidez orgánica del pueblo costero y, por el otro, la espectacularidad, las luces y el gigantismo de la gran ciudad industrial que evoca toques de steampunk oriental.

La forma en que se representa visualmente la “congelación” y distorsión del tiempo en la pantalla —con partículas suspendidas, cambios de iluminación y dinamismo en los combates— es uno de los despliegues técnicos más aplaudidos de la producción.

La animación china ya no solo compite con el anime japonés o el 3D de Hollywood en presupuesto, sino en identidad propia, mezclando folclore, historia y ciencia ficción. El núcleo emocional de los directores se resume en una de sus frases conceptuales del proyecto: “Ese preciso instante de estar juntos es la magia más delicada que tenemos contra el tiempo”. La película funciona como una metáfora sobre cómo nos enfrentamos a las pérdidas y los cambios abruptos en la vida. La música entrelaza partituras orquestales épicas con instrumentos tradicionales chinos, complementando el viaje emocional de los protagonistas.

Más allá de su indudable proeza técnica, el verdadero triunfo de la película radica en su impecable equilibrio emocional. La obra está cargada de una magia y una emotividad desbordantes, logrando caminar con maestría sobre una línea muy delgada: a pesar de la pureza e inocencia de Qianxiao y de la calculada frialdad de Diecisiete, la historia jamás se vuelve empalagosa ni cae en la cursilería, aunque se quede a tan solo un milímetro de ello.

La Ladrona del Tiempo (Reseña)
Fotograma cortesía de: Cine Caníbal.

Es en este punto donde el título original en chino, 时间之子 (Shíjiān zhī zǐ), cobra su verdadero significado. Aunque internacionalmente se le conoce como La ladrona del tiempo, su traducción literal es “La hija del tiempo”, un matiz bellísimo que define a la perfección la esencia de la protagonista: una criatura arropada por el destino.

Es inevitable evocar aquí la dinámica de un clásico como Léon: El perfecto asesino, pero con un giro único: aquí no encontramos la ingenuidad del asesino, sino toda su crudeza y hermetismo, los cuales contrastan de forma hermosa con la espontaneidad y la arrolladora energía de ella. Qianxiao posee unas ganas de vivir tan contagiosas que transforman la pantalla en un sueño luminoso donde, por un instante, todo parece perfecto.

A través de esa luz, ella logra lo impensable: ablandar a Diecisiete y humanizarlo. Esto se sostiene sobre una de las vetas culturales más fascinantes de la película: el concepto del honor en el código criminal chino. A diferencia de la rigidez trágica del bushido japonés, aquí presenciamos un respeto absoluto por la palabra empeñada. En un entorno hostil donde abundan las traiciones por pura supervivencia o negocio, la promesa de las 24 horas se convierte en una ley inquebrantable para Diecisiete. Es este pacto de honor, respetado mutua y silenciosamente, lo que permite que florezca la empatía mutua en medio del peligro.

Sin embargo, esa burbuja de inocencia que la protege —y nos protege como espectadores— eventualmente se resquebraja, obligándola a despertar ante la fría realidad del peligro que la rodea en una de las catarsis más conmovedoras del cine de animación reciente.

La Ladrona del Tiempo (Reseña)
Fotograma cortesía de: Cine Caníbal.

La nueva película de Cine Caníbal, La Ladrona del Tiempo, llega a los cines de México este jueves 28 de mayo y no se la pueden perder.